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Malena: “Se dejan las partes más bonitas de las matemáticas”

07 Mar Malena: “Se dejan las partes más bonitas de las matemáticas”

Malena ha creado “Aprendiendo Matemáticas”, un proyecto para difundir herramientas y el conocimiento que tiene de las matemáticas. Vertebrado en el aprendizaje de la asignatura dependiendo de la etapa educativa y del desarrollo del alumno, utiliza diferentes recursos desde su creación hace cinco años. Entre el campeonato de ajedrez en el que su hija participa y la selección de nuevos compañeros para su andadura, nos hace un hueco para comentarnos sus reflexiones en torno a la educación y en especial de las matemáticas.

Pregunta: Según el último informe de PISA (2015) “La educación española se estanca en ciencias y matemáticas y mejora levemente en lectura”. Malena, ¿qué opinas de este tipo de pruebas?

Respuesta: Me parece una manera bastante discriminatoria de medir. De hecho, las pruebas dentro de cada país se pasan de distinta manera, aunque haya un sobre cerrado. Por otro lado, cualquier país donde la forma de trabajar sea más cercana a los posibles exámenes va a sacar mejor puntuación ¿qué esa es la manera buena? No lo sé, pero si nos ponemos de acuerdo que esa es la forma según proponen las pruebas PISA, que a mí no me desagradan lo que plantean, tendremos que reflexionar. Es un tipo de prueba que no veo que en España provoque una reflexión. La afirmación de vamos mal, vamos a atornillar más, más exámenes, más revalidadas, no parece que sea una solución.

¿Y cuál sería en tu opinión?

En primer lugar, si yo veo que mis alumnos en lo que están fallando es en los problemas de matemáticas, observaré qué tipo de problemas les están poniendo. Los problemas de PISA son problemas de pensar, de razonar, de cotejar datos, problemas basados en la vida real…pero no es lo que vemos en los libros de texto. Y los libros, desgraciadamente, son un patrón de lo que se hace en las clases. Yo reviso los exámenes que se están haciendo en los colegios y son muy diferentes a los que se están haciendo en las pruebas PISA, ¿Cómo nuestros chicos van a sacar buenas notas?

Y no es porque no sepan. Mira, en todas las pruebas que se hacen oficiales importantes, por ejemplo, selectividad, el carnet de conducir, las oposiciones,… cualquier tipo de examen, ¿lo primero que hacemos qué es? Recabar el tipo de examen, el modelo de examen y prepararnos para ese modelo de examen. No a modo de picardía. Ya luego sería cuestionable si eso sirve de algo. Quiero decir, si la selectividad está evaluando o no la capacidad de los alumnos, si las pruebas PISA evalúan o no. Lógicamente, si tú quieres tener buen rendimiento en un examen lo primero tendrás que informarte es de que es lo que te van a pedir y cómo te lo van a pedir. A mí me parece básico. Saber qué tipo de dificultad te puedes encontrar.

¿Consideras que hay que evaluar?

La evaluación para mí está bien como un indicador. Como una manera de reflexionar sobre lo que hacen el global de los países. Pero no como el uso que se le da, con titulares “Vamos bien” / “vamos mal”.

La evaluación me recuerda mucho a cuando los niños son pequeños y se les lleva al pediatra: al principio cada mes, luego cada tres meses, luego cada año; entonces se les evalúa. Un buen pediatra te mira lo que pesas, lo que mides,  pero no se alarmará al primer signo que vea sino que mira en conjunto. Así, la evaluación pediátrica trata de detectar posible enfermedades que con una simple medida se puede detectar. Pienso que las evaluaciones deberían servir para eso, para detectar problemas de aprendizaje… hablando para primeras edades, cuando son más mayores se pueden detectar otro tipo de cosas. En las primeras edades, entre los 3 y los 12 años hay muchos problemas que quedan escondidos, con frases del tipo “mi niño es despistado” o “mi alumno es vago”.

¿Son vagos?

Yo parto de la idea de que todos los niños y niñas tienen ganas de aprender, que nacen así. Nacen con esa condición de origen, aprender. Lo que pasa es que no siempre los intereses de los niños van a coincidir con los intereses de los adultos. Se requiere proporcionar a los niños unos ambientes adecuados para aprender. Por ejemplo, si a un niño lo único que le proporcionamos es la televisión y las pantallas al final eso genera una comodidad extrema y no va a querer, a lo mejor, hacer otra cosa. Es un problema que se está viendo en los niños de hoy en día, te piden la tele, te piden el móvil, te piden el Ipad… Creo que el ambiente adecuado es minimizar esas pantallas sobre todo en esas edades y proporcionarles juegos, salidas a la naturaleza… lo que los niños necesitan, que es correr, saltar y jugar. Y en clase, igual. Si yo tengo niños de seis, siete y ocho años esos niños necesitan moverse, jugar, hacer cosas que sean cercanas, que les motiven.

Al final no creo que haya alguien vago, es una etiqueta que se le pone a los niños y adolescentes pero no se pone a los adultos; la vagancia se acaba cuando empiezan los intereses. He conocido niños que en el instituto se les tildaba de vagos y luego les ves en los trabajos y son gente confiable responsable… y al revés, gente que ha sido muy aplicada en los estudios y luego no son personas que se defiendan bien en la vida, quizá porque está en un trabajo que no es acorde a lo que esa persona puede dar. Muchas veces el sistema educativo no saca los talentos de las personas.

¿Puede ser el ratio por clase un problema para los docentes a la hora de sacar los talentos de sus alumnos o ayudarles a descubrirlos?

Totalmente. Cuanta menos alumnos, mejor lo puedes hacer. Pero eso es algo que no podemos cambiar, podemos quejarnos, podemos reclamarlo, podemos presionar, pero ahora mismo el tema de las ratios vienen impuestas y son enormes. Nos encontramos con clases de niños de 3 años con 28 niños en una clase. Claro, es muy bonito decir hay que mirar a cada niño, hay que ver lo que cada niños necesita … Así que, toca ser imaginativo, por ejemplo, colegios que son comunidades de aprendizaje donde los padres intervienen mucho y hacen de apoyo, van a leer cuentos o hacen platos de cocina.

Luego lo ideal para atender a las personas de manera individual es tratar de que cada niño trabaje de manera autónoma, es decir, en la medida que fomentas la autonomía, el docente se puede dedicar más a ir de uno a uno. Si tú explicas para toda la clase, todos tienen que estar callados y estar escuchando e ir al mismo ritmo y no se sabe a dónde llega cada uno. Hay que romper esa dinámica en la que los niños se ponen de cara a la pizarra y el profesor explica lo que tienen que hacer. Tienen que poder jugar a juegos de mesa, actividades por sí mismos, elegir las actividades… todo está dicho así muy rápido, pero no son cambios radicales, son cambios radicales de mentalidad.

Algo que trae problemas es que si no hacen lo mismo al mismo tiempo, ¿cómo los evaluó? Porque hacen actividades distintas ¿Cómo evalúo? Es más fácil hacer un examen a niños de 6 años de inglés donde se le ponen los nombres y colores y los tienen que unir con flechas ¿Necesito hacer eso? ¿O si se hace una canción con colores y que cada vez que se oiga un color el niño tenga ir a coger algo con ese color? Puedo observar lo que los niños están haciendo. Creo mucho en tener distintos niveles de trabajo, creo que hay veces que puedes hacer actividades para toda la clase, otras veces hay que hacerlas en grupo y otras veces hay que hacerlas individuales. De esa flexibilidad se va viendo que necesita cada niño.

Pongamos una pincelada para las clases de matemáticas. ¿Un pequeño cambio para las clases? ¿En qué etapa: Infantil, Primaria, Secundaria?

En la que creas más necesaria. Yo el cambio, sobre todo, lo haría en Primaria. En las primeras etapas los niños deberían hacer menos operaciones escritas y más cálculo mental. ¿Cuál es el motivo? Ya nadie hace operaciones por escrito. Si yo te pregunto, ¿Cuándo fue la última vez que hiciste una división por dos cifras por escrito? ¿a qué momento nos tenemos que remontar? La escuela es el último sitio dónde están llegando los cambios, vas a una tienda, a un bar… y todo es digital, sin embargo los niños en el colegio están haciendo todo exactamente igual a como yo lo hacía de pequeña y si nos apuramos lo mismo que mi madre hacía de pequeña. Están trabajando como si ellos realmente necesitaran eso.

El porqué se hace tiene muchas explicaciones, pero para mí realmente está obsoleto. Con eso no quiero decir que no aprendan a hacer nada, no, no, no quiero decir eso. Pero lo que no puede ser que en la Primaria, y eso dicho por maestros, se pasen más de la mitad del tiempo haciendo restas por escrito, sumas, restas y divisiones por escrito… ¡¡¡la mitad del tiempo!!!! Y llegan a la Secundaria sin saber resolver problemas sin tener una base de cálculo mental. Porque yo quiero que en la secundaria utilicen la calculadora pero que tengan la suficiente estimación para decir “he tecleado mal” y los alumnos no están ejerciendo ese poder de crítica. Porque no se les enseña. Haría unas matemáticas que fueran mucho más de resolución de problemas y con más geometría y las haría más estimulantes. Lo principal en matemáticas es la resolución de problemas, saber que me están pidiendo, analizar los datos, tener diferentes estrategias de abordar los problemas, poder evaluar si la solución tiene sentido o no tiene sentido.

Me parece que el legado de las matemáticas es la parte de formación integral que va más allá de los conceptos matemáticos. Por ejemplo, cuando estás en un trabajo, siempre estás resolviendo problemas. Las matemáticas te pueden ayudar precisamente a eso, a ser capaz de resolver problemas, a tener confianza en ti mismo, en tu capacidad.

¿Los niños cómo van a confiar en su capacidad?

Primero, porque los demás confíen y segundo porque se pongan a prueba. Yo siempre digo que las matemáticas son como hacer montañismo: no puedes salir a la montaña y querer subir el Himalaya si no estás ejercitado para eso. Pero tampoco puedes ir a subir un montículo que no tenga gracia. Cada uno necesitará una dificultad según su capacidad. Pero la sensación de subir la montaña, cuando llegas arriba …¡qué bonito! Cada uno tiene que encontrar su montaña. Y al final del cole, los niños no tienen que tener miedo de que unos sepan menos que otros. Ese es un prejuicio que tenemos, que queremos que todos los niños sean muy buenos en matemáticas y eso no puede ser.

Porque a los niños se les atragantan y dejan de disfrutarlas, porque no les gustan…

Pero es que no todo el mundo puede ser igual en matemáticas, no todos podemos ser buenos en matemáticas.

¿Por qué no les gustan?

Si haces una cosa que no te esfuerzan y que tienes tu parcela de satisfacción y más o menos está a tu nivel, todo el mundo disfruta. Por ejemplo, con el deporte, en general a los niños les gusta dar patadas a un balón, correr; ahora no es lo mismo si les dices, hay que hacer tantas carreras en tanto tiempo. Ahí ya se te empiezan a descartar personas, porque hay gente que su cuerpo no está preparado para eso.

Es una especie de tabú, parece que eres más inteligente si eres bueno en matemáticas, y no, eres más inteligente para eso. La vida no te va a cambiar por saber más o menos matemáticas.

Lo digo más por los padres. Si tienes un hijo que no es bueno en matemáticas, pero en el colegio son capaces de no agobiarlo ni presionarlo más de lo que puede dar, sino ponerle retos a su altura, no pasa nada. Ese niño al final de la formación básica tendrá las herramientas básicas porque nadie le ha presionado, le ha angustiado… aunque no sea su fuerte.

Cuando los niños entran en el colegio y tienes 5 años (antes no porque no tienen conocimiento) y les preguntas por las matemáticas, el 100% de los niños dicen que sí, porque para ellos las matemáticas son números, son formas, es contar,… lo hacen con juegos. Cuando se les pregunta a final de primaria, ha bajado más o menos a la mitad y cuando lo haces al final de la secundaria ya ha bajado a una cuarta parte. Teniendo en cuenta lo que me dicen los maestros.

Y eso ¿a qué se debe? ¿crees que es por parte del currículo?

El currículo hay que interpretarlo. Los libros de texto son una interpretación, luego llega el maestro y hace una interpretación de ese libro de texto. Es decir, si en el libro de texto vienen 500 ejercicios y como no puedes hacerlos todos, se cogen 100. Entonces, ¿qué 100 coges? Pues muchas veces lo que se coge de los libros no es quizás lo más interesante. Muchas veces la interpretación de los libros tampoco es una interpretación muy interesante del currículo.

En la profesión de ser maestro, poca gente ha salido despedido por hacer poco o mucho, salvo quizá en algún privado. Entonces si al final pone “tienes que hacer restas” puedes hacerlas de muchas maneras, puedes empezar con juegos, puedes hacer restas de dos cifras. Si ves que hay niños que las saben hacer puedo hacer restas con tres cifras para esos niños, para los que todavía no los saben hacer no hace falta que lleguen a tres. Es decir, se puede ir adaptando mucho el currículo.

Al final lo que acaban haciendo los maestros es que tiran mucho a hacer operaciones por escrito, las mismas para todos y se dejan las partes más bonitas. La geometría casi no se hace o se hace de nombre “¿cómo se llama el polígono de cinco lados?” y “¿cómo se llama la recta que divide a un ángulo?”. No se hace una geometría creativa. La resolución de problemas es el corazón de las matemáticas y no se lo trasmitimos a los niños, sino que es una parte de las matemáticas y no una parte transversal.

Al final, al poner tantas restas olvidamos para qué queremos las restas…

Ahí hay que decir que muchas veces los maestros no tienen buena formación de matemáticas y son ellos mismo los que las desconocen. Eso es una pena, y no a modo de descalificar sino como reflexión: habría que cambiar la formación inicial. Un maestro va a dar matemáticas desde 1º hasta 6º sí o sí, no es como la música que hay especialistas. Así que ellos necesitarían una formación en matemáticas, importante, que supieran de todo lo que están haciendo en primaria el porqué.

¿Para qué les sirve a los maestros saber que es una función cuando no se les introduce hasta la ESO? 

Esa es la cuestión: les dan mucha teoría que no pueden bajar a la práctica y que no llegan a entender. No todos los maestros tienen estos problemas, también depende mucho del profesor que tuvieran. Pero la sensación es que no aprendieron matemáticas en la facultad.

Pues ahí está el reto, conseguir que la realidad de las matemáticas impregne e invadan las aulas. Desde esa parte más desconocida, dejando de repetir procesos en los que nos perdemos sin saber para qué y ante la duda, juguemos. Que no pasa nada por no ser el mejor en matemáticas, porque hay diferentes capacidades e inteligencias, pero disfrutar todos pueden disfrutar, sólo necesitas encontrar tu montaña. Y ante Himalayas, no desesperar.

Ha sido un placer acercarnos un poquito a las matemáticas en tu compañía. Gracias, Malena.

Añadimos el enlace dónde podéis comprobar otra manera de acercarse a las matemáticas, seáis madres, padres, curiosos o docentes https://aprendiendomatematicas.com/blog/

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